HOMENAJE
A ELENA PONIATOWSKA EN LA UNAN EN SUS 80 AÑOS DE VIDA
Raymundo
Colín Axolotl
Colaborador de Espacios de Cultura
Coyaocán,
México DF. El pasado 14 de mayo, en el auditorio Migel Covarrubias
del Centro Cultural Universitario, se le rindió un homenaje a sus 80
de vida y más de 60 como escritora, a Elena Poniatowska Amor
(París, Francia, 19 de mayo de 1932), con la presencia del rector de
la UNAM José Narro Robles, y los ex rectores Guillermo Soberón
Acevedo y Juan Ramón de la Fuente.
Apenas
Elenita pisó el estrado del mencionado auditorio puma, sus
seguidores, familiares y amigos la ovacionaron de pie con un aguacero
de aplausos que se extendió por varios minutos. Entre los asistentes
se pudo distiguir la presencia de Beatriz Salce (hija del pintor
Alfredo Salce), la cantautora Liliana Felipe, la actriz Jesusa
Rodríguez; a las escritoras Guadalupe Loaeza y Laura Esquivel, al
historiador Lorenzo Meyer, a la senadora Rosario Ibarra de Piedra, y
a la periodista Denise Dresser, entre otros y otras personalidades
de la vida cultural, académica, política y literaria de México.
La
Poni se veía radiante, contenta, riscando sus “sus dientes de
conejo” , como los llamó el caricaturista Rafael Barajas “el
Fisgón”, quien fue el primero en comentar sobre ella: “Tenía
toda la intención de hablar mal de Elena, y la verdad me esforcé,
pero no encontré materia prima para hacerlo, ya que Elena es una
mujer muy ética”. Entonces “el Fisgón” leyó un cuento de
hadas que tituló “La Princesa Celenita”, por eso de que la
autora de “Tinisima” parece estar siempre en la Luna. En el
cuento del Fisgón, Elena es una princesa adorable, buena escritora y
amada por su pueblo, mas tiene la mala fortuna de que el Hada
Malévola la condenó a vivir en país tercermundista... En su
intervención el crítico de cine Carlos Bonfil, enalteció su
trayectoria como crónista de las luchas ferrocarrileras, obreras, de
los perseguidos políticos, de los más pobres. Marta Lamas, la
calificó como la Santa Patrona de las feministas, además de
destacar el gran amor, que la escritora de “Hasta no verte, Jesús
mío”, siente por México; un amor encendido que ilumina.
En
su intervesión el escritor Juan Villoro junior la nombró como la
apoyadora de las causas perdidas; alguien quien ha sabido fingir muy
bien la ingenuidad para que uno le cuente todo; Elena siempre
pregunta al mundo.
En
su turno, el rector de la UNAM José Narro, la llamó “mujer
generosa”, diciendo: “Querida Elena Poniatowska, te rendimos
homenaje y festejamos tu pasión por la vida... la UNAM te reconoce”.
Para
finalizar el evento, se le dio la palabra a la homenajeada, quien
confesó sus deseo de haber sido admitida en la UNAM para estudiar la
carrera de periodismo, pero como venía de escuela de monjas...
querían que volviera a estudiar la secundaria y luego la
preparatoria... es más alguien le mando hacer un certificado de
secundaria, en Tlaxcala... que tiene por ahí guardado. También
mencionó que ella se volvió periodista de manera fortuita y sin
quererlo; que empezó a preguntar cosas que extrañaban a sus
entrevistados, como la pregunta que le hizo a Diego Rivera de que si
sus dientes era de leche por lo chiquitos que estaban; y éste le
respondió que sí, para comerse a las niñas gueritas... también
habló del movimiento estudiantil del 68, y como fue escribiendo su
libro “La noche de Tlatelolco”; lo cual no hubiera sido posible
sin la ayuda de Raúl Álvarez Garín, que era un verdadero líder
estudiantil, el que le decía a sus compañeros que le platicaran a
Elenita como era su vida, y estos en una celda aparte lo hacían.
Entonces la Poniatowska, como no podía grabar las entrevistas,
retenía mentalmente las historias de los presos políticos de
aquellos años, y saliendo de Lecumberrí salía corriendo a su casa
para escribirlas... recordó cuando fue a rectoría a llevarle un
mensaje de Andrés Manuel López Obrador, al entonces rector Juan
Ramón de la Fuente; que ambos estaban de pie mirando a través de un
ventanal la nuca y los hombros de unos jóvenes Y que Juan Ramón de
la Fuente le dijo: “a ellos hay que cuidar”. “Y Ramón de la
Fuente tenía razón”, “yo creo en los jóvenes como creo en el
Santo Niño de Atocha”, y sí “a los jóvenes hay que cuidarlos”.
Después
de decir esto, el público presente se incorporó y volvió a brindar
a Elena Poniatowska otro aguacero de aplausos que duró más que el
primero. Luego el rector José Narro ante la presencia de sus nietos
en el estrado, le obsequió un reconocimiento que la Poni (amiga
entrañable del Monsi), mostró con alegría y orgullo a la gente que
seguía ovacionándola y las decenas decámaras fotográficas y de
televisión que se dieron cita para captar el momento histórico, en
que fue homenajeada en vida una de las más prominentes escritoras y
crónista, cuyo trabajo es importante para entender el México
contemporáneo: sus procesos sociales, políticos y culturales, la
lucha de un pueblo que no pierde la esperanza por emanciparse.
En
el homenaje también estuvieron presentes Evangelina Corona, ex líder
del Sindicato de Costureras y Costureros 19 de Septiembre, la
antropólga María Consuelo Mejía Piñeros de
Católicas por el Derecho a Decidir, y la escritora y directora de la
Dirección de Literatura de la UNAM Rosa Beltrán.
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